Dos años y… sin embargo

Hace mucho que no escribo en este blog y me sorprendo actualizándolo como una niña con zapatos nuevos, con la ilusión renovada tras la tormenta, cuando mi compañero Carlos mañana toma posesión del acta de concejal. Y creo que el destino me voltea, como una niña en una cama desecha. Y me doy cuenta que no hay mejor día para volver a darle vida a este blog que hoy y hacer una pequeña valoración de cómo es la vida al otro lado de la política.

En estos dos años casi que he sido concejala, son muchos los días donde he sentido la necesidad de leer aquella carta a los Reyes Magos que escribí en 2015 y ver si yo había hecho algo para que mis deseos se cumplieran. Es verdad que era una lista demasiado esperanzadora, pero también es cierto que aquellos que marcharon al extranjero porque aquí no encontraban trabajo, siguen estando tristemente allí (ahora en compañía de más gente); que la justicia sigue siendo injusta; que no es que hayan dejado de quitarnos medicamentos, sino que ahora nos han dejado hasta sin camas; que los partidos políticos seguimos prometiendo lo que después no cumplimos y que lamentablemente, cada administración sigue pensando en separado y más si están regidas por partidos distintos.

He de decir que no es fácil. No es fácil no perder la ilusión cuando te encuentras con la insatisfacción de lo establecido y sientes que difícilmente lo puedes cambiar. No es fácil cuando las deudas contraídas, te golpean en la cara para que le pongas la otra mejilla. No es fácil cuando la gente utiliza tu vida personal para herirte en lo más hondo. No es fácil cuando, aunque tú quieras hacer otro tipo de política, los de siempre se empeñan en que nada cambie. No es fácil luchar contra la etiqueta de eres político y mostrar que no eres como los de siempre. No es fácil impregnar de ilusión a otros, transmitir el mensaje de que las cosas pueden cambiar, cuando en algunos momentos, tú misma la pierdes. No es fácil. Pero, nadie dijo que fuera a ser fácil. Y es que aún es más difícil para aquellos que luchan, o más bien luchamos, diariamente por buscar un empleo digno, para que nos les echen de sus casas, para no perder el trabajo por pedir que se respeten sus derechos, para las mujeres que luchamos por la igualdad de oportunidades y por aquellas que sufren y no lo dicen por miedo.

En estos dos años al otro lado de la política, creo que una de las lecciones más importantes que he aprendido es que “lo importante no es cómo es uno, sino cómo es el resto de la gente”. Porque como bien escribe Albert Espinosa en su libro El Mundo Amarillo, hay gente que vomita y otros que no vomitan. Pero la pieza principal de todo esto siempre es la gente. Al otro lado de la política, hay personas válidas, comprometidas como mis compañeros de batallas Pedro, Carlos, Manolo, Enrique, Lele, Alberto, Pepa, Irene, Ángel, Concha, Nines, Iván. Todos ellos me han ayudado a levantarme cuando he caído y me han dejado levantarme por mi misma, si me han visto con fuerzas. Al otro lado de la política, hay gente con la que compartes el camino y de la que te sientes orgullosa como los trabajadores de Cultura, Radio, Feria y Fiestas y Juventud de Rincón, con los que he sonreído, me he frustrado y sobre todo, hemos creado en muchas ocasiones. Al otro lado de la política, hay gente que te asombra, que te presentan proyectos increíbles para transformar tu municipio. Y no voy a mentir, al otro lado de la política hay mucha gente que vomita, gente que se cree tu enemigo, gente a la que decepcionas con tus acciones y desde aquí pido perdón, gente a la que tienes que decir no y no lo comprenden y gente que por quien eres, no quiere conocerte.

Ahora que mi compañero coge su acta, sólo puedo desearle suerte. Es una persona sobradamente preparada y estoy convencida que sabrá continuar la senda que iniciamos juntos hace dos años. Seguramente ya sabrá que si algo tiene la política, es que si realmente estás implicado en ella, te afecta en todas las parcelas de tu vida aunque no quieras. Por ello, en este post de valoración, permitidme que le de la enhorabuena, porque que cojas este camino, a pesar de todo, es de valientes. Y a veces al otro lado de la política, faltan valientes.

Dos años…y sin embargo, te quiero, como dice la canción. Aunque tengo claro que ya, desde lejos.

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